¿PUEDO CORRER CUÁNDO ESTOY LESIONADO?
Evitando caer en el abismo: Cuándo se debe buscar ayuda profesional

He visto corredores quedar lesionados  por haber corrido cuando estaban lastimados.  Una lesión que lo inmoviliza, ese es el abismo.  Le impide correr.  A veces temporalmente y a veces, permanentemente.  Esa debe ser la llamada de alerta para todos los corredores.
He aquí un ejemplo: mientras entrenaba para un maratón en Miami, corría con una persona conocida que  me comentó que un pie le molestaba.  En ese momento, no le presté mucha atención.  Durante el maratón, se volvió a quejar y sí le presté atención.  Al otro día cuando hablamos, no se podía mover del dolor – no podía ni siquiera caminar.

¿Qué sucedió? Descubrí  que le habían inyectado cortisona durante el período de entrenamiento.  Había visitado al director de un centro especializado en medicina deportiva,  quien le había inyectado cortisona en varias ocasiones y le había dicho que podía correr.

En aquel momento, ella  pensó que hacia lo correcto.   Estaba consciente de  que el pie no mejoraba pero aún así, corrió.  La última inyección de cortisona le fue suministrada un  jueves;  el domingo corrió en el maratón, y consecuentemente sufrió un  desgarro de la fascia plantar. 
Le tomó cuatro semanas volver a caminar sin muletas, seis semanas  para poder  regresar a su trabajo
o hacer cualquier tipo de ejercicio – y nunca más pudo volver a correr.  Cayó en el abismo.
¿Por qué correr cuando se está lesionado?  Los corredores no se percatan de que  pueden lastimarse  permanentemente.   En el caso de la señora, si hubiese sabido que al otro día no iba a poder atender a sus hijos, ni caminar, ni cumplir con sus obligaciones, no hubiese continuado corriendo.  Ningún adulto lo haría.  No saben el  riesgo que corren al tomar analgésicos para poder participar en una carrera.  No saben que pueden caer en el abismo.

No tiene que ser así.  Esto se puede evitar con sólo comprender y seguir unos cuantos consejos que le ayude a identificar la seriedad de la lesión, si debe correr o no y cuándo buscar asistencia profesional.

 

¿CUÁN GRAVE ES LA LESIÓN?

Las lesiones que sufren los corredores pueden ser complicadas.  Existen más de 20 clases distintas que les afecta, incluyendo: fascitis plantar,  dolor en la tibia, tendonitis calcánea (inflamación del tendón
de Aquiles),  síndrome de dolor femorrotuliano,  y  síndrome de banda iliotibial.  La mayoría de ellas son el resultado de errores  de entrenamiento -  que pueden ser corregidos.

A la hora de decidir si debemos  buscar ayuda profesional o no, la lesión no importa – lo que importa es la gravedad de la misma.

Desgraciadamente, la mayoría de los corredores no saben definir  la gravedad  de una lesión;  por lo mismo,  he desarrollado una  escala práctica de factores  que va en aumento, según la seriedad de la misma  y la intensidad del dolor,  a partir del nivel 1 y hasta el nivel  5.

Nivel 1: dolor al hacer esfuerzo:    El mismo puede comenzar después  de 10 millas o de una milla.
 Es un dolor persistente mientras corre pero que para cuando deja de correr -  ésta es la primera señal de alarma cuando existe una lesión.

Nivel  2: dolor mientras descansa.  El dolor continúa aunque deje de correr  y no se le quita.  Es el momento de comenzar a trabajar en el manejo personal.

Nivel  3: el dolor persiste durante las actividades cotidianas tales como caminar o subir escalones.  Ud. puede,  inclusive estar sentado en su escritorio y tener dolor o molestia.  Preste atención.  Si su condición no mejora o, si empeora, busque ayuda profesional.

Nivel  4: consiste en dolor para el cual ya toma medicamentos.  Este es un factor muy importante, ya que los analgésicos ocultan la gravedad de una lesión y si se continúa corriendo, ésta empeorará.
Si toma medicamentos, tiene que dejar de correr hasta que la medicina sea eliminada de su organismo.
Si se encuentra en este nivel, está a punto de caer en el abismo.   Pare de correr.

Nivel  5: el dolor lo inmoviliza, no lo deja correr o quizás ni caminar.  Ese es el abismo.

Cualquier tipo de lesión puede presentarse como ha sido descrita.   Cuando un paciente me llama porque se ha lesionado, comienzo por repasar los distintos niveles  de dolor.  Por ejemplo, el paciente puede decir “Bruce, estoy entrenándome para un maratón pero cuando llego a las diez millas, no soporto el dolor y no puedo continuar.”  Mi pregunta es:  ¿le sigue doliendo cuando deja de correr?  Si la respuesta es “no”, no  hay problema.  Entonces le pregunto si el dolor interfiere con sus actividades cotidianas.  Si la respuesta vuelve a ser “no”, mi próxima pregunta sería  si está tomando algún tipo de analgésico .  Si la respuesta es negativa, el paciente se encuentra en el Nivel 1.

Debo advertir que aunque el paciente se encuentre en el Nivel 1, el hecho de que esté tomando algún tipo de medicamento, automáticamente lo sitúa en el Nivel  4,  a un paso de padecer un dolor que lo inmovilice.  Digamos que Ud. toma Advil y que continúa tomándolo;  no es lo recomendable, pero en  el caso de  fármacos o inyecciones, el efecto del medicamento podría  ocultar los síntomas de la lesión, haciendo que Ud. continúe corriendo y se lastime seriamente.

Debo  aclarar que no puedo ayudar a ningún paciente  que se encuentre en un Nivel 4, e insista en continuar tomando medicamentos  para poder correr -  incluyendo los recetados por un médico, ya sea oral o inyectable.  He tenido pacientes que me han dicho “bueno, pero el médico me lo ha recetado” y mi respuesta ha sido: “si, pero si eso significa que Ud. va a correr a base de cortisona – no. No lo puedo aceptar;  Ud. no va a avanzar a un Nivel  5 mientras esté a mi cuidado.”

Repito, al buscar ayuda profesional  el tipo de lesión no es un factor, y cualquier lesión puede fluctuar  de un Nivel 1 a un Nivel 5.  En ocasiones los corredores piensan que es sólo un dolor muscular  y toman un analgésico,  o van a la consulta de un médico y reciben inyecciones de cortisona… y continúan corriendo.  Esa lesión puede terminar en  un Nivel 5 y la persona puede quedar seriamente lastimada.  
Se corre el riesgo de no poder reintegrarse al deporte.


MANEJO PERSONAL

El manejo personal de una lesión consiste en los siguientes pasos: Proteccion (cuidado o atención), recuperación, compresas frías, presión y elevación.

Protección :  Se traduce a cuidado y atención. Reconocer cual es el motivo de la lesión. En la mayoría de los casos el corredor se lesiona por errores cometidos durante el entrenamiento -  lo cual se puede modificar- aunque es un  área difícil de definir.  Lo primero que hay que hacer es atender la lesión  para  que comience la recuperación. Esto puede significar cambiar de calzado, modificar el programa de ejercicios, o descansar.

Recuperación:  Usando la “Escala Wilk”  pasar de los niveles  más altos a los más bajos, recuperando el movimiento, fuerza y función de la estructura (muscular) lesionada.  Se puede continuar con el entrenamiento siempre que haya mejoría. Los masajes, el descanso y modificaciones en el plan de ejercicios pueden ayudar;  pero es activamente y no pasivamente,  que se recupera la función normal de la estructura .

Las medicinas pueden formar parte del proceso de recuperación especialmente si el dolor interrumpe su sueño u horas de descanso; pero queda prohibido correr hasta que las mismas no sean eliminadas de su organismo.  Usted se encuentra en el Nivel  4 -  y no puede competir.

Hielo (compresas frías):   se coloca a 360 grados alrededor de la estructura 
 
Presión: Usando una toalla alrededor del hielo o compresa fría, ejerza presión sobre la lesión (tobillo, pierna,  rodilla o cadera) usando un vendaje elástico (como ACE,)  o tirantes de velcro.
Como último paso:

Eleve la pierna a la altura del corazón


¿CUÁNDO SE DEBE BUSCAR AYUDA PROFESIONAL?

Cuando se es corredor el dolor por el esfuerzo que se realiza siempre está presente, pero hay que mantenerse alerta. Siempre recomiendo que si existe alguna duda o preocupación nos visite, aún si se encontrase en un Nivel 1.

Recuerde que la primera regla en el manejo personal de una lesión es el cuidado. Es mucho mejor implementar un tipo de sistema (calzado correcto, ejercicios o una rutina de entrenamiento) a tiempo, cuando se puede corregir el problema, e impedir que avance a otros niveles.

Si presenta las siguientes señales de advertencia, busque ayude profesional inmediata:

  • toma medicamentos para los cuales no necesita receta y continúa corriendo
  • toma fármacos o recibe inyecciones para el dolor recetados por un médico
  • sufre de constante olor, aún  mientras descansa,  o el mismo  interrumpe su sueño
  • el dolor interfiere con sus actividades cotidianas

Muchas veces, la ayuda profesional es impartida por un corredor profesional con amplios conocimientos en la materia,  y que también posee credenciales médicas y licencia.  La mayoría de los médicos y/o  fisioterapeutas en este campo, no tienen experiencia en las lesiones que sufren los corredores, y encontrar a un profesional en esta especialidad, no es fácil.

Si Ud. asiste a la consulta de un médico que le receta medicamentos, ya sea por vía oral o inyectable,  y le dice que puede correr… no le está ayudando.  En mi opinión, no es lo que se debe de hacer.

Los medicamentos nunca tratan la causa de una lesión, sino que solamente la ocultan hasta que, de continuar corriendo,  la misma empeora.  Consecuentemente, puede terminar seriamente lesionado aún tomando medicamentos como el Advil,  ya que éste también puede (aunque en menor grado), ocultar  síntomas y afectar sus actividades cotidianas.

La mayoría de los adultos emplean métodos de manejo personal y limitan el tiempo dedicado a correr,  evitando de ese modo, una pérdida en el desempeño de actividades cotidianas.
Cuando esto no se hace, se  termina con dolor, medicamentos y la preocupación de una lesión permanente.


Sea Prudente

Una lesión mal atendida puede evolucionar y convertirse en algo más grave, temporalmente o permanentemente.

No estamos hablando de los dolores que se sienten después de un maratón, sino de no poder cumplir con sus obligaciones o compromisos, no importa si sufre de fascitis plantar o de una fractura por estrés; si lo inmoviliza, existe la posibilidad de que no pueda reintegrarse al deporte.

Uno puede o no recuperarse de un Nivel 5. Lo ideal, por supuesto, es no llegar ahí. El riesgo
no vale la pena. Busque ayuda profesional a tiempo y evite caer en el abismo.

Bruce Wilk es fisioterapeuta certificado por la Junta de Fisioterapia, entrenador certificado, y director del Orthopedic Rehabilitation Specialits en Miami, Florida en donde ha atendido a corredores lesionados por más de 27 años.  Lleva 35 años de corredor y su experiencia lo ha llevado a participar en 22 maratones, incluyendo 4 Ironman y varios Triatlón.